Tuve un encuentro personal con Dios y tomé conciencia de las veces que había herido a Jesús; de cómo yo misma me había dañado; comprendí la magnitud del aborto, había asesinado a mi bebé; lloré mucho tiempo. Un obispo me absolvió, me hizo sentir el amor y el perdón de Jesús, aunque yo aún no me podía perdonar. Dios detuvo mis piernas y puso a caminar mi alma. Me recomendaban leer el libro de Medjugorje y no entendía el por qué.
Pon tus preocupaciones en las manos de Dios, pues él tiene cuidado de ti (1 Pedro 5,7).
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Testimonio: Mariana Barragán
Tuve un encuentro personal con Dios y tomé conciencia de las veces que había herido a Jesús; de cómo yo misma me había dañado; comprendí la magnitud del aborto, había asesinado a mi bebé; lloré mucho tiempo. Un obispo me absolvió, me hizo sentir el amor y el perdón de Jesús, aunque yo aún no me podía perdonar. Dios detuvo mis piernas y puso a caminar mi alma. Me recomendaban leer el libro de Medjugorje y no entendía el por qué.
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